«El discurso político del gobierno: Medallas o pololas» una columna de Sergio Reyes Tapia

Hemos visto a la ministra vocera de gobierno Cecilia Pérez en un punto de prensa defendiendo y justificando las nuevas descalificaciones que hace el mandatario en contra de las mujeres. La situación ofensiva ocurrió cuando Piñera felicita al atleta Tomás González, y rebaja los éxitos deportivos del gimnasta a un mero trofeo de cantidad de mujeres poseídas por éste.

(Puedes también escuchar la columna aquí):

 

¿Cómo se explica que la vocera de gobierno, quien ha sufrido el constante matonaje del machismo, se sienta en la obligación de respaldar y justificar a Piñera en ese chiste machista?

Una explicación para entender a la ministra podría ser que Piñera en su aprendizaje diario de asociación de ideas, recibe las señales del ambiente, y éstas las traduce sólo para afianzar la regla machista, de la que Cecilia Pérez, podría adscribir encubiertamente.

Pero más allá de aquello, la ministra Pérez cumple muy bien su cometido de defensa de Piñera ante la prensa, porque trata de articular un pensamiento normal, obviando los dichos del mandatario y contraponiéndolos con posibles acciones futuras del Ejecutivo en aparente beneficio de las mujeres.

De esta manera, la vocera coloca y maneja signos lingüísticos que sientan otras premisas quedando el machismo presidencial en suspenso y perdiéndose en el aire, en la ilusión y en la expectativa creada, en este caso con el proyecto del gobierno de la Agenda de la Mujer.

Lamentablemente lo que hace la ministra Cecilia Pérez es enmascarar el estado real de las cosas al defender a Piñera, perjudicando enormemente a sus pares: las mujeres; y de paso, minimizando la Agenda de Género que el gobierno deberá implementar.

Al respecto y en términos generales Slavoj Zizek, lo dice claramente: la ideología derechista es experta en ofrecer a la gente la debilidad o la culpa como un rasgo de identificación; encontramos trazas de ello hasta en la comunicación política de Hitler.

Recordemos que la gente se identificaba con los estallidos histéricos de rabia impotente de Hitler. Hoy, algunos reconocen  esas “piñericosas”, como histeria de rabia, que con nombre inocente –piñericosas- el mandatario termina ocultando esa mirada de poder en “la otra”, y en “nuestras mujeres”, las que son diariamente violentadas, incluso por él.

Esas piñericosas que protege la vocera, no son ni más ni menos que la ayuda para encubrir al machista que el gobierno posee y lleva en sí, y que buscan sea amable. La vocera trata de ocultar esos rasgos violentos.

Lamentablemente de esos rasgos que tratan de esconder incluso la primera dama podría dar fe, quien sonrojada ha debido resignarse públicamente de los chistes del marido machista presidente.

La vocera debe recordar que la ex senadora Lily Pérez arremetió contra el machismo de “Chile Vamos”, y especialmente dedicó algunas palabras a Piñera, a quien reconoció como una persona que no es feminista, al contrario, señaló.

La vocera, quien hace un muy buen trabajo desde el punto de vista de blindar comunicacionalmente al mandatario, debe recordar que también hizo lo mismo cuando Pablo Zalaquett era alcalde de La Florida, y ella su concejala más cercana; y como tal defendiendo lo injustificable.

Esa torpe defensa que hizo Cecilia Pérez a favor de Zalaquett en La Florida, fue prevenida por algunos cronistas quienes recibieron un llamado telefónico de la actual ministra para rechazar los avances en sus tareas profesionales.

A pesar de lo dicho, esperamos que la vocera no se identifique con esa imagen patriarcal de Piñera, reproduciéndolo en la similitud, y menos que lo conciba y trate de ser como él, porque la imitación elude la semejanza, o afinidad.

Si las cosas son así, el proyecto de agenda de la mujer del gobierno sólo sería un slogan, un desvío para la profundización del sistema neoliberal; que es un sistema patriarcal y machista por excelencia.




«La punzante costilla de Piñera en las demandas femeninas» una columna de Sergio Reyes Tapia

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Quién mejor que Sebastián Piñera para no entender a las mujeres, tras ese aire mesiánico que resalta en sus chistes machistas. Así por lo menos lo han señalado las personas que se han movilizado en las calles de Santiago.

Piñera denota en sus discursos  políticos-ideológicos los aspectos de propiedad y posesión  sobre “las otras” al referirse a las mujeres como “nuestras mujeres”, manteniendo los espacios de significación y de poder que las jóvenes repudian, y por lo que están luchando.

Así Piñera vuelve a confundir su rol y el de las mujeres en el hacer social y político, y sitúa a la mujer como un apéndice del hombre, o la mítica costilla de Adán.

Lo anterior saltó a la vista cuando el mandatario increpó a la presidenta de la Cámara de Diputados, Maya Fernández, tras la cuenta pública. Piñera trató de relegar a la diputada en su condición de mujer, a la categoría de “creada”, y factible de volver a ser moldeada para recién ser escuchada.

Y cuando Piñera pretende moldear a la parlamentaria, y a través de ella a todas “nuestras mujeres”, y “a las otras”, lo que intenta hacer es “repararlas”, es decir, sacarlas del status de pertenencia, de dominio y de subjetividades que estas poseen. Por eso Piñera y su gobierno no pueden ni podrán insuflar las confianzas a los movimientos sociales feministas, porque a entender del gobierno, es el hombre quien detenta el poder, las subjetividades y no las mujeres.

Así queda claro que Piñera busca sabotear los intentos de las mujeres en sus tareas de libertad, de acceso a las decisiones, de acceso al poder. Lo que se pretende desde el gobierno es reconstruir las placentas para mantener el statu quo.

Tras este diagnóstico, nos quedan los espacios desgarrados de las mujeres que todos debemos recomponer, y no pretender recuperar los mínimos de machismo inculcados de nuestro propio producto que nos produce en tanto “Hombre”.

Edgar Morin lo manifestó de alguna forma cuando señaló que “todo lo que no se regenera, degenera”, es decir, nuestra convivencia humana debe necesariamente pasar por estos procesos, incluso si se quiere inverso; degenerándose para regenerarse, pero no pretender que el conservadurismo político, al que adscribe el mandatario, detenga los procesos sociales, en este caso el feminismo.

Piñera debe abandonar ese lenguaje de muerte que hace desaparecer la condición femenina y que permite y mantiene la constante inestabilidad entre el hombre y la mujer. Este no permite el crecimiento de la mujer en su condición.

Debemos abatir esos espacios que históricamente nos han permitido crecer y vivir de un “modo tal”, debemos dejar esos espacios, esas maneras, como lo aventuró Heidegger, en “ser para la muerte”; es decir aquello que nos mantiene en conexión con esos “modos”.

Por tanto, y ante el nuevo arrojo de libertad de las mujeres, Piñera, su gobierno y sus leyes, no pueden encadenar al Prometeo que ellas representan y apagar la luz de leyes sociales que venían en marcha, como el aborto en las tres causales.

Piñera no puede expulsar a las mujeres del “paraíso” de sus demandas. Las mujeres no lo permitirán.




«Piñera no sabe cambiar pañales» una columna de Sergio Reyes Tapia

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La vida íntima de un viejo de la población es recordar su pasado y mirar en el presente su olvido involuntario, y ese presente de extravíos de enfermedad que es atendido por la familia, carece de pensamiento crítico, sólo hay espacios de adoración a quien tiende la mano  solidaria.

Piñera tras su cuenta pública de éste 1 de junio, no ofreció a los ancianos esa mano que pudo ser solidaria. Sólo nos anunció que aumentará las cotizaciones de todos para tener una supuesta mejor vejez.

El mandatario dejó muy claro que en derechos humanos y responsabilidades sociales no desea estar a la estatura de un estadista, porque ya está comprometido con los grandes empresarios, en todo caso era una situación esperable desde el momento que decide retirar el proyecto de reforma previsional del anterior gobierno, el que otorgaba la calidad constitucional al Consejo de Ahorro Colectivo, instancia que permitía avanzar notablemente en el apoyo a los pensionados.

Un mensaje presidencial que muestra abiertamente que Piñera y su gobierno está predispuesto por la “globalización de la indiferencia”. La advertencia que nos hizo el Papa Francisco, primeramente alcanzó al mandatario.

Y nos dimos cuenta en su mensaje, tal cual señalaron Duch-Chillón: “ese aire tóxico que se respiraba en todos los ámbitos sociales”, por la reducción del sentido humano que hace Piñera y que lo asocia al emprendimiento. ¡Piñera, no todos los ancianos pueden emprender! Los viejos apenas pueden cambiar sus pañales.

Sólo así y ante sí, el gobierno de Piñera nos ha convocado a la mutación de Kafka para no  reflejarnos como sociedad, y sólo permite que una vez más los impunes de siempre vuelvan a dejar en el olvido a la sociedad de los viejos, de los niños, de las mujeres, de los estudiantes tras un escuálido informe al país, en donde no se reflejó ese mundo de los abuelos que levantan sus manos para afirmarse del aire porque sus piernas son blandas en el caminar.

Las expectativas que tenían los ancianos pensionados y jubilados se vinieron abajo, pero ellos saldrán con sus bastones una vez más a las calles tras la exclusión de Piñera. Los y las ancianas no permitirán que la lacra de la indiferencia destruya sus identidades avejentadas.

Estos adultos mayores, que en un tiempo construyeron sus espacios de significaciones, de identidades presentes y futuras, ven el largo camino transitado al mirar hacia atrás. Ellos son los caminantes de un otoño e invierno que comienza a moldearse en los frágiles huesos, poco resistentes, como la camisa y el pañuelo de algodón.

El mensaje de Piñera es no entender a esos viejos que ayer cambiaron pañales, y que reían al ver aquella nueva vida en sus manos solidarias, y que hoy ven cómo la existencia inicia su retorno esperando que sus pañales sean cambiados. Esa fraternidad de memoria no les será arrancada.

Piñera no logró comprender ni tomar el caminar silencioso, de profundidad reflexiva que tienen los viejos, y ni siquiera alcanzó la certeza que ellos poseen cuando descubren que pronto dejarán de ser una persona, y que partirán al recuerdo de los que le seguirán más adelante.

Queda claro entonces que Piñera jamás cambió los pañales a sus hijos, menos a sus viejos, si así fuera, la historia en la cuenta pública sería distinta.




«Las torsiones machistas de la televisión» una columna de Sergio Reyes Tapia

Por: Sergio Reyes Tapia / Periodista / editor general de prensa radio Nuevo Mundo.

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El mundo nuevamente está viviendo una ola de movilizaciones y exigencias sociales muy mediáticas, muchas de ellas sustentadas y altamente valoradas por la población, al mismo tiempo hay otros llamados que no han tenido más repercusión que una cadena de oración por WhatsApp, pero a pesar de esto, habrá aún más marchas, para todos los gustos y todas las  sensaciones.

La última movilización social llamada por los medios de comunicación como “feminista”, ha marcado un rumbo importante tras los crímenes en contra de niñas y abusos a jóvenes y mujeres adultas cometidos a través de los siglos. La naturalización de los actos delictivos fue un cómplice que permitió la invisibilidad del dolor y la soledad en una “espiral del silencio”, como advirtió Noelle-Neumann.

Lamentablemente, algunos medios de comunicación han mostrado la movilización feminista en un espacio circunscrito a las formas novedosas de protesta, de vestir, o de desnudez, como una finalidad en sí, y para sí; esto es muy desmerecedor para los movimientos sociales porque no permite conectarlas o trascenderlas con las demandas generales de la población, visibilizarlas, y que se puedan transformar los espacios culturales de significación -patriarcado, machismo- en valores sociales de connotación radical femenina.

En esto, los medios de comunicación tienen una real importancia porque más que exponer el fondo de la molestia ciudadana, nos muestran a unas personas encerradas en un espacio delimitado, protestando bajo una estética regida por la teatralidad, y que crece bajo el amparo de la mediatización, ofreciendo desde ese punto de vista mediático, apariencias sensibleras. Así, el producto entregado por los medios debe ser interpretado a partir de las sensaciones que el propio televidente mira y auto-recrea; y por qué, porque no se entregan contextos que lo hagan legible de acuerdo a los campos actuales de la comunicación presentista.

Nietzsche lo dice claramente en Sobre verdad y mentira en sentido extra-moral: “los sujetos se encuentran profundamente sumergidos en ilusiones y ensueños; su mirada se limita a deslizarse sobre la superficie de las cosas y percibe formas, su sensación no condice en ningún caso a la verdad, sino que se contenta con recibir estímulos, como si jugase a tantear el dorso de las cosas”. Los medios no muestran ni crean conocimiento de la histórica lucha social de la mujer, de cómo han ido acabando con la opresión, los medios audio-visuales no articulan con los testimonios presentes las formas de ese conocimiento femenino que ha dicho basta en incontables momentos legendarios.

En los lenguajes de las marchas feministas mostrado por los medios audio-visuales no hay dolor ni lenguaje de inmolación, tampoco hay cuerpos perecederos, más bien un espectáculo carente de la agonía de las cientos de miles de mujeres que fueron sacrificadas a lo largo de la historia.

El mercado y la espectacularización de la noticia están mostrándonos fetichismo. Tal vez ese es el fin de los medios audio-visuales en este punto presente de la historia.

Y para colmo, esta imagen muchas veces es re-explotada y vuelta a abusar por los medios masivos que muestran las selfie, tomadas por las propias marchantes, como el arte de la muestra del dolor íntimo, ¡pero convertido en espectáculo!

Lo visualizó Benjamin en el siglo pasado, y también lo advirtió Rancière, el arte y la política pueden intervenir en los espacios comunes de construcción social, por eso hoy ese poder lo banaliza, lo espectaculariza.

Por tanto, podría ser aplicable en estos casos en donde las marchas y movilizaciones sociales sólo queden en la propaganda o la simple denuncia, y prevalezca ante la condición política de un cambio radical para los espacios de convivencia entre seres humanos.

Los movimientos sociales deben estar en una relación implícita, cómplice con la política, para transformar los espacios públicos y los íntimos.




«Las Larvas, José Antonio Kast, y La Segunda» un artículo de Sergio Reyes Tapia

(Por: Sergio Reyes Tapia / Editor general de prensa Radio Nuevo Mundo)

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Algunos lectores se preguntarán por la función y posición política que ha tomado la cadena de diarios “El Mercurio”, y especialmente el vespertino “La Segunda”, quien ha detallado algunas de las irregularidades que comete el gobierno de Piñera, donde se devela el aprovechamiento económico y nepotismo en que ha incurrido.

Pero no nos dejemos engañar ante el supuesto acto de transparencia comunicacional de las empresas de diarios de la familia Edwards, ya que lo que pretenden hacer con una mano es vestirse de moralidad para el presente, pero con la otra mano, construir y encubrir el futuro de acciones despreciables.

Y qué están haciendo estos periódicos: “La Segunda”, devela el nepotismo en que ha caído el gobierno, y “El Mercurio” levanta el repudio social hacia aquellas irregularidades, y la sanción moral la hace ni más ni menos que José Antonio Kast, incluso el periódico le entrevista y celebra las propuestas en contra del favoritismo familiar, destacando la “altura moral” del ex diputado y ex candidato presidencial.

Y  como si fuera poco, “El Mercurio” refuerza la imagen de Kast y entrega interpretativas y “orientadoras” páginas donde resalta el “loable” movimiento en construcción del ex parlamentario, reafirmando lo anterior con entrevistas a diputados UDI que adhieren a su pensamiento.

Lo que los lectores hacemos en estas páginas es leer y recoger la información “enlatada” para la estructuración y disposición de nuestra realidad, información imbuida al parecer de ilusión democrática, transparencia editorial, de confianza, cuando por el contrario persigue fines políticos antidemocráticos. Lo que hace mañosamente “El Mercurio” es mostrar lo que la población repudia y recubrir de realidad social lo que supuestamente apoya Kast y la derecha, situación que no es así.

“Ellos saben muy bien lo que hacen, pero aun así, lo hacen”, dice el filósofo Peter Sloterdijk. Es decir, en estos periódicos hay una posición ideológica de construcción y de conformación de creencias sociales que se empieza a gestar en larvas para roer finalmente la piel de la sociedad, y se está haciendo a través de estos medios de comunicación social.

Finalmente, la moralidad de esta empresa se ha convertido en libertinaje para la promoción de estadista de José Antonio Kast, quien al igual que Piñera, comenzó su campaña presidencial recorriendo y visitando espacios locales, que son los lugares en donde se generan y resguardan las identidades sociales.

El egocentrismo mediático y la solvencia económica de estos medios de comunicación, ha llevado a restablecer las confianzas virtuales con la ciudadanía, la misma que día a día dañan disimuladamente en sus editoriales cuando quitan la mirada de los avances necesarios para el desarrollo de la población, debilitando la acción colectiva.




«Historia de catedrales y confesionarios» una columna de Sergio Reyes Tapia

Por: Sergio Reyes Tapia / Periodista / Editor General de Prensa Radio Nuevo Mundo.

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En los últimos días parlamentarios del Partido Comunista han demandado celeridad para que se concrete la iniciativa que busca beneficiar a los trabajadores, sus familias y en general al país, y que reduce a 40 las horas de trabajo semanal. Ésta demanda ha tenido los mismos detractores de siempre, y que esperamos no se deje intimidar.

Al mismo tiempo se requiere legislar en materias básicas como que los trabajadores queden exentos de sanciones o amonestaciones por no abrir un mensaje de WhatsApp de la empresa en horas fuera de trabajo, ya que de lo contrario, no serán 40 horas de trabajo semanal, sino una infinidad de horas extras. Si no se legisla sobre este punto específico, el discurso de la transparencia tecnológica se convertirá en extenuantes conversaciones de trabajo en los horarios libres.

La invasión de la privacidad familiar y del descanso a través de la tecnología, ha llevado a la alteración del estado de sueño, aumento del estrés, reposo precario, enfermedades, y como lo han denunciado los médicos, un notable aumento de licencias.

Esta prisa de la información se convierte finalmente en una tiranía de la emergencia laboral, lo que se traduce en una nueva forma o modo de explotación del capitalismo. El modo de apoderarse de nuestras horas y de nuestros espacios, mediante nuestro virtual confesor “el celular”, que hoy nos hace trabajar más de 45 horas semanales.

En líneas paralelas del mundo tecnológico, del trabajo y la explotación, nos hemos enterado que los legisladores de avanzada podrían tener en sus carpetas sendos proyectos de leyes que apuntan a legislar sobre los riesgos sociales y políticos de la “manipulación de conciencias”,  en donde grupos mundiales como Google y Facebook, usan y aprovechan comercialmente nuestras subjetividades y preferencias comerciales sirviéndose de los     Big Data, o información que nosotros entregamos a esas empresas.

Es tan grave el asunto que en nuestro país se dio el “Caso Renovación Nacional” que se hizo de un software que permitió triangular la información –Big Data- de los electores e influir sobre ellos, lo que efectivamente sucedió en las últimas elecciones, al igual que el caso de Anality-Cambridge con las elecciones presidenciales de los Estados Unidos. De hecho, es el mismo software.

Lo que hizo Renovación Nacional es terrorismo; ¿se aplicará la ley antiterrorista, legislarán sobre la materia; se auto-denunciarán?

Pero quienes están al margen de ese terrorismo, y que saludamos en estas líneas, son los dirigentes máximos de los trabajadores de la Central Unitaria de Trabajadores –CUT- que ya han puesto sobre la mesa el debate de la robotización o robótica en el trabajo.

De hecho, la nueva línea 6 del Metro de Santiago no cuenta con conductores ni cajeros humanos, puestos de trabajo que se irán eliminando a medida que avance la puesta en marcha de la tecnología en las otras líneas del subterráneo capitalino.

La CUT ha sido muy clara al respecto y se pregunta cuáles son los costos políticos-sociales relacionados a la robotización, y la falta de empleos por privación de capacitación en tecnología.

Las interrogantes son muy pertinentes porque apuntan al notable aumento de la desigualdad, y por consiguiente, de la marginalidad social y brecha digital que podría conllevar la tecnología que explote y perjudique a los trabajadores que no estén facultados.

Por tanto, la pérdida de la intimidad, la robotización, la manipulación a través de los       Big Data llevan a preguntarnos qué tan peligrosas son estas herramientas del nuevo orden tecnológico en las manos de los poderosos de siempre, y que acrecienta las horas laborales físicas, y en otros, las horas laborales virtuales, más allá del quiebre de la privacidad.

Facebook y Google se han convertido en las modernas catedrales que utilizando celulares como verdaderos confesores, recopilan la información para ser explotada en sus intereses beneficiando a su sector político, y uno de esos provechos fue hacerse imprescindibles para la vida diaria.

Estos temas, de las 40 horas y de la información privada, deben resolverse ahora; después habrá que legislar sobre las noticias que ofrecerán los medios con experiencias sensoriales incluidas imágenes holográficas, o legislar sobre la inteligencia artificial que manejará la economía y la política, lo que está a la vuelta de la esquina.

Por tanto, esa “temible” exigencia que pareciera ser las 40 horas de trabajo semanal es mínima y fundamental, porque es sincera y nace de la vivencia de cada uno de los trabajadores ante la inconmensurabilidad de nuevas legislaciones que estarán enfocadas en la geo-ingeniería, la bio-tecnología, la informática, la nano-tecnología, la inteligencia artificial; y la exigencia es responsable más allá de toda legislación, ante los aprovechadores de siempre.




«La historia de unidad de Kast, Urrutia y Piñera» una columna de Sergio Reyes Tapia

(Por: Sergio Reyes Tapia / Periodista/ editor general de prensa Radio Nuevo Mundo)

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Piñera y la derecha comenzaron a pagar los favores políticos, los primeros beneficiados fueron el ex candidato presidencial José Antonio Kast, y los violadores de Derechos Humanos.

Tanto el gobierno como el ex abanderado presidencial, “coincidieron”, en sus propósitos en tanto Kast lanza su movimiento político, y Piñera le entrega una señal al eliminar el Proyecto de Ley que otorgaba a los ex presos políticos y víctimas de la dictadura, un tipo de reparación.

Para tal acción, los discursos políticos de estos personajes contarían con el respaldo de los resultados de la empresa encuestadora “Criteria”, datos que ya manejaban y que apuntaban,  como titularon algunos medios, que “la mejor carta presidencial de la derecha” para las próximas elecciones presidenciales es José Antonio Kast, y que Piñera, por su parte, gobernaba con alta valoración.

Por tanto, se necesitaban referentes de la voz ciudadana y la encontraron en las encuestas para legitimar los espacios de discursos políticos que sustentaban el retiro de iniciativas de apoyo a las víctimas de la dictadura, y al mismo tiempo, gobernar con normas y decretos como lo está haciendo en la práctica Piñera.

A este cuadro se sumaron las declaraciones de un reconocido pinochetista, y que al mismo tiempo apoya a José Antonio Kast: el diputado UDI Ignacio Urrutia. Este sujeto calificó a las víctimas de las torturas como “terroristas con aguinaldo”.

Mientras tanto, y para no desteñir, en el gobierno dejaban ver su escueto mensaje de molestia por los dichos del diputado UDI, pero ocultaban al mismo tiempo, que la iniciativa a favor de la impunidad y el abandono a las víctimas de la dictadura se concretaría ciertamente, esto pasó sin mayores impresiones de la población, dada la gravedad de los insultos de Urrutia en contra de los luchadores sociales.

Qué tenemos finalmente, un cuadro Comunicacional-Político perfecto para la derecha. Efectivamente, la opinión pública recibió desde el gobierno de Piñera discursos fragmentados, realidad confusa e incoherente, para asestar en pleno un golpe a los Derechos Humanos y a los movimientos sociales.

La híper-sentimentalización mostrada por el ministro de justicia Hernán Larraín, y por la vocera de gobierno en contra del diputado UDI, y el silencio cómplice de Andrés Chadwick a favor de Urrutia, no es más que el desarrollo de la mercantilización de lo social, y especialmente, la privatización de los derechos humanos a través de los medios de comunicación.

Hoy la realidad Comunicacional-Política es construida desde la fragmentación del discurso, afectando notablemente la reflexión que se debe dar supuestamente desde los medios y el Estado, adquiriendo finalmente la teatralización de lo social.

Con estos antecedentes queda en evidencia que se personalizó desde los medios todo el acontecimiento en el diputado Ignacio Urrutia, y se pasó estrictamente a la Info-Entretención.

De esta forma adquiriendo el hecho un alto rating, no por la celebración de Urrutia al proyecto que el propio gobierno había puesto, sino porque la comunicación política del ejecutivo estuvo con el espíritu de su tiempo: En la  Impunidad.

Finalmente, al abandonar a las víctimas de la dictadura, el gobierno ha mostrado el reconocimiento, la distinción y la confirmación a sus partidarios que la impunidad para los violadores de derechos humanos se cumplirá.

El lenguaje, especialmente los discursos políticos, no son un mero transmisor de palabras o ideas al azar, sino es intervención y acción política de construcción social muchas veces con serios y peligrosas maniobras como la historia de unidad de Urrutia, Kast y Piñera, y que se reflejó anteriormente cuando Piñera afirmó que hubo “cómplices pasivos” de la dictadura, creando otra categoría conceptual que ubica a un segmento de colaboradores  directos de la tiranía al margen de responsabilidades.




«Corre, Siria, Corre» un artículo de Sergio Reyes Tapia

Por: Sergio Reyes Tapia / Periodista / editor general de prensa Radio Nuevo Mundo / Magíster en Comunicaciones y Políticas Públicas Ph. D. Comunicaciones.

Al revisar los titulares de la prensa nacional e internacional se lee: Ataque a Siria; Última hora, Estados Unidos ataca a Siria; EEUU atacó hoy a Siria; El ataque de EEUU a Siria; Trump y sus aliados atacan Siria; Estados Unidos y sus aliados bombardean Siria tras ataque con gas…Así, suman y siguen.

Efectivamente, con estos titulares los medios de comunicación han “olvidado” que Siria desde hace casi una década sufre el constante y diario bombardeo de EEUU y de sus aliados mercenarios. Los medios nos presentan esta agresión como una nueva noticia, una noticia sin pasado, sin posibilidad de ubicarla en el espacio de los contextos, lo que deja al pueblo sirio sin la fuerza de la defensa moral-social del mundo.

El presentismo, esa inmediatez de la que echan mano los medios de comunicación funcionales al sistema, y de la que nos sumamos sin advertirlo, nos indica que la guerra se inicia ahora, y que no hay muertos a quienes recordar, que no hay ejecutados por los que responder, que no hay víctimas a quienes llorar, y por tanto, es necesaria la acción que se lleva a cabo para evitar “avances extremistas” y muertos. El pasado referencial fue arrancado.

CNN en Chile dice: “está pasando, lo estás viendo” en efecto, sólo vemos y nos muestran ese presente rodeado de presente, y sin reconfiguración con el pasado, lo que da forma y fuerza a la historia y la lucha social de los pueblos.

George Orwell en su novela “1984” nos advertía que “Quien controla el pasado controla el futuro, quien controla el presente controla el pasado”, y hace referencia al protagonista de su novela quien re-escribe la historia, y quien además destruye u oculta la verdad de los documentos históricos del pasado, para que las versiones oficiales actuales, coincidan con las acciones que se toman.

Al ubicar la información –noticia-  en el presente, en la inmediatez sin contexto, nos quitan lo simbólico, y lo simbólico es lo que configura y constituye a la condición humana, y lo que también configura a la sociedad, Siria es presentada sin rasgos de lo simbólico, es decir, un país que no está constituido en las reglas de la sociedad humana.

Los medios de comunicación, con su carga ideológica, al colocarnos en un eterno presente nos eliminan la demanda social, la demanda histórica, y sólo recibimos mensajes de producción  actual y sin reflexión, los que terminamos repitiendo, como los titulares de los ataques.

Con solo aquellos titulares se apunta a legitimar el afán de “rectitud” de quienes “ajustician” a Siria por mandato social.

Así, la memoria la están sustrayendo los medios. Y qué significa; que estos medios de comunicación están externalizando ahora la memoria social, están externalizando la cultura de los derechos humanos, y la privatizan a quienes perpetran los crímenes en contra de un pueblo ya devastado como el sirio.  

Véase a modo de ejemplo a Sebastián Piñera en Perú hablando de “la dictadura venezolana”, cuando él en Chile está gobernando sin el parlamento, está gobernando vía normas y decretos.

Piñera habla de la “dictadura venezolana” y apoya los bombardeos en contra del pueblo sirio porque se rodea de la pertenencia de un grupo (el de Lima) el que le entrega “mandato de conciencia”, lo que supuestamente no tendría Siria, y ahora nos damos por notificado, tampoco Venezuela.

¡Cuidado! Es extremadamente peligroso lo que desea Piñera. Pretende acaso los mismos bombardeos una y otra vez, y todos los días en Venezuela. Quiere traer esa guerra fratricida a nuestro continente.

¿Qué sentido quiere dar Piñera a la región junto a los otros mandatarios de la derecha? Será el mismo sentido de los titulares en contra de Siria, y el sentido de la justificación de Donald Trump a sus crímenes.

“Hemos utilizado algo más del doble de armas que el año pasado y hemos atacado objetivos selectivos para dañar el programa de armas químicas», dijo el secretario de Defensa, James Mattis, después del bombardeo del viernes 13. ¡Que coincidencia de fecha para los Estados Unidos! ¡Horror!.




“El triunfo de la inmediatez en la guerra de José Antonio Kast” la columna de Sergio Reyes

Por Sergio Reyes Tapia. Editor General de Prensa Radio Nuevo Mundo.

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José Antonio Kast, el político de la derecha, no tolera que las mujeres decidan por sí qué hacer con su vida sexual, él ambiciona amedrentar con su providencia y de esta forma también extorsionar las dudas de los hombres.

José Antonio Kast no quiere que las diversidades sexuales se pronuncien respecto a qué hacer sobre la política de sus vidas, Kast plantea  re-escribirles sus historias para que el tiempo las solucione.

Kast no quiere que los de las izquierdas ni los inmigrantes tengan sus espacios de reflexión, el espacio lo respira él.

Kast no va a las universidades a exponer sus ideas, lo que busca es extorsionar la información, la comunicación, y la verdad histórica a través de imágenes que por sí provoca.

Y las provoca desde la ideología, para engendrar sus emociones, y desde allí traspasar lo que deben apiadarse y pensar los otros, porque él cree en su sino, en su predestinación.

Y cómo lo hace, extorsionando a la cultura, mostrando su barbarie y colocándola  como un punto de blanco para ser hablada, he invita a ser despreciada, porque la viste con un recurso político de extremo, la viste como un estilo de vida, la distinguiste como un eslogan, como dijera alguna vez el viejo y querido Pier Paolo Pasolini.

José Antonio Kast tiene un vínculo mínimo con la sociedad, y sus estrecheces no responden a las mayorías, pero cuidado, tiene un punto a favor: está colocando su énfasis en la relación con el otro, está poniendo al centro su emoción con el alter-ego, porque sabe que en el mundo de las comunicaciones, de la inmediatez y del presentismo, el más pequeño de los improperios está sujeto a ser “comprendido por esa minoría peligrosa”, dado el funcionalismo comunicacional político imperante en los medios, y Kast lo explota.

Frente a la crisis de los discursos religiosos, políticos, científicos, y la relevancia del discurso mediático, Kast y la derecha están preparando al futuro ciudadano, carente de aquellos modelos, y buscan asemejar identidades sin dimensiones políticas, ciudadanos no interesados en las transformaciones sociales, sólo en la espectacularización medial, porque la era digital de la información no entrega orientación, sólo accesos.

Por eso Kast dice que “Daniela Vega es hombre”, sólo un título, al parecer sin acción política, pero con accesos y rastros que llevan a planos de significación, en este caso muy peligroso.

De esta forma, la derecha a la que pertenece Kast, busca que los monstruos puedan salir de sus agujeros para inyectar sus venenos. Kast está azuzando, insuflando a otros para el desmembramiento de la sociedad, y eso no es justo. La derecha con Kast busca imágenes que sirvan para crear a sus referentes políticos- mediáticos y que posibiliten crecer en las emociones conservadoras.

Las acciones de Kast buscan la reapropiación del espacio colectivo ciudadano, buscan abrir las puertas a los ideólogos excedidos del conservadurismo.

Por eso los jóvenes lo expulsan desde los centros de estudios, y de las universidades, porque no quieren respirar lo descompuesto, los jóvenes anhelan frescura.

Pero Kast vuelve a la servidumbre y desea victimizarse, notarse, ablandarse en el discurso, y sólo entrando por esas puertas, siempre entre abiertas por la cultura, podría construir su  horror, por eso los jóvenes lo rechazan, porque el hedor ya se siente hoy.




«Las enredaderas de la corrupción»

Por: Sergio Reyes Tapia. Editor General de Prensa Radio Nuevo Mundo / Magister en Comunicaciones y Políticas Públicas Ph. D. Comunicaciones.

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Cuando Piñera parte a hacer sus negocios el año 2014 y deja atrás la presidencia de la República, abandona una comunidad que estaba siendo escalada por las ramas de la corrupción. Las enredaderas comenzaban lentamente a ocultar el cohecho y la descomposición de instituciones políticas, económicas, empresariales, religiosas, entre otras, y que en la oportunidad Piñera supuestamente no vio, aunque desde la presidencia y el poder todos sabemos que se puede ir más allá, y comprender hechos que para el común de nosotros no nos es permitido.

Aquellas enredaderas no dejaban ver hasta el momento sucesos que posteriormente conoceríamos como el caso Penta-UDI, colusión del papel Confort, de los pollos, Caval, del retail, los que se ocultaban tras un frondoso espacio fabricado por el propio sistema que la Constitución de la dictadura avaló.

Posteriormente, el gobierno de la presidenta Bachelet, también afectada por las enredaderas, comenzó a podar, limpiar y sacar de la estructura del sistema las ramas podridas, para que a lo menos algo de luz entrara y se refrescara la institucionalidad, la que venía a mal traer.

Para concretar lo anterior, las autoridades propusieron proyectos de leyes de probidad y transparencia, es decir, dejar fuera el dinero en la política y volver a restablecer la confianza en las instituciones y en las personas, lo que permitió finalmente avanzar en mejoras sustantivas para la población.

Años más tarde, esa desconfianza reaparece, y demuestra ser innata en algunos que la llevan sobre sus hombros, sospecha que brota con un gobierno de derecha. Tal situación se reflejó en pleno cambio de mando cuando la presidenta Bachelet deja la piocha de O´Higgins, -símbolo del poder y donde éste radica- en un cojín ubicado en la testera, y en ese momento Piñera le pregunta a Bachelet si la piocha es verdadera.

Ante ésta revelación, Piñera creyó que volvía al mismo pueblo que dejó cubierto con enredaderas carcomidas por la pudrición, o tal vez pensó que volvía para ordeñar la vaca hasta dejarla seca.

Se habrá dado cuenta el actual presidente que la ciudadanía se resiste a ser dejada en el abandono individual, y que ésta comprendió que los espacios sociales permiten, por ejemplo, la educación gratuita.

Se habrá dado cuenta Piñera, y su ministro de desarrollo social, el mismo que dejó casi 70 millones de dólares en fideicomiso ciego, que la comunidad no puede ocultar la pobreza y la miseria en la exigencia de ser tomados en cuenta en sus palabras políticas, tal cual lo inició el gobierno saliente en base a los diálogos ciudadanos para la nueva Constitución, y que lamentablemente quedó a medio camino.

Debemos tener en cuenta que la peste podría volver e instalarse, como lo afirmara Camus, por tanto, los vecinos y ciudadanos saben que los avances democráticos pueden sufrir enormes retrocesos, y ser infectados por enredaderas con la plaga, las que son plantadas especialmente por quienes  defienden el sistema que instaló la dictadura.

Finalmente, Piñera es un diablo conocido que tendrá la obligación de seguir la senda ética dejada por Bachelet, aunque sus intereses, y los de su sector político, se enfrenten en un universo de las responsabilidades que no quieren asumir.

Responsabilidades que serán observadas por la ciudadanía verdadera y la piocha del simulacro, más allá del simbolismo que representa.

Y como es conocido, y sabemos a dónde apunta Piñera, en forma inconsciente dejó claro que la ausencia de lo popular también volverá a su gobierno, por más que se esfuerce en tratar de dejar su conciencia y sus supuestas intenciones sociales en un centro privado del Sename. El presidente designó directora de la institución a quien fuera su subalterna en Bancard, Banefe, y Aerolíneas Lan, ¡toda una empresaria que reconoce a los niños y niñas vulnerables como una cifra más!

La imagen que entrega hoy Piñera abre un principio de sospechas y avizora un final nuevamente de enredaderas.