Masacre a las 21:15 horas

(Por Sergio Reyes Tapia / Periodista / Editor de prensa radio Nuevo Mundo). El asesinato y masacre de cinco personas “desconocidas” en una noche de agosto en la  comuna de Puente Alto, población Carol Urzúa, es el caso olvidado, de profeso, por el gobierno y los medios de comunicación.

Contrariamente, el país no ha vivido una matanza delictual de estas características, y el gobierno no reaccionó más allá de sus típicos comentarios que decían ante la prensa: “estamos trabajando junto a la policía para esclarecer el caso”. De seguro que si esos crímenes hubieran ocurrido en Estados Unidos, CNN en Chile, habría estado horas dando detalles.

Y por qué no fue así, porque los crímenes de Puente Alto no ocurrieron en una de las comunas ricas del país; a pesar de ser cinco los muertos no afectaron a gente conocida; y al mismo tiempo, mayor cobertura de los medios revelaría las altas cifras de la delincuencia. Por tanto el gobierno debía invisibilizar este hecho, y así lo hizo, entregando sendas entrevistas y antecedentes sobre cómo se detuvo al “terrorista solitario”, incluso se filtró a la prensa un video de la detención.

Es más, el alcalde de Puente Alto, lamentó profundamente que nadie del gobierno de Piñera  se acercara a conocer los antecedentes del hecho de la población Carol Urzúa.

Y no fueron a la población porque en esta relación de hechos tenemos que al gobierno sólo  le interesa mostrar su victoria en el regreso de la guerra que ellos mismos levantaron, (caso bomba y la detención de un sujeto) y aplacar de manera rápida otros hechos delictuales que constituyen un trauma social, y que muestran las verdaderas tragedias nacionales de las cuales la administración, del empresario devenido presidente, no se ha hecho cargo.

El gobierno de Piñera, tras la detención del sujeto “cartas bombas”, trata de erigirse como el milagro de la voluntad y el poder; era lo que necesitaba para su política de Estado, es decir, si no existiera el caso “cartas bombas”, el gobierno lo habría inventado para que nadie cuestionara las “políticas antiterroristas”.

El gobierno de Piñera se erige en su propio excremento de la arrogancia comunicativa y desprecia lo opuesto: el crimen de la población.

Lo que ha hecho el gobierno de Piñera genera repulsión, y al mismo tiempo frustración, sobre todo al pensar que el ministro de interior aseguró que existía una organización  internacional detrás de los bombazos, y qué descubren: a un “lobo solitario”, como dijo Andrés Chadwick. Decir que también hubo un solo sujeto en el caso de Puente Alto.

Este triunfo obsceno de la guerra muerta de Piñera y su ministro de interior, y en las sombras Rodrigo Ubilla, nos muestra que han dejado de lado los acontecimientos mismos de la verdadera guerra, y que en este caso es la lucha frontal en contra del lavado de dinero y el narcotráfico, y se han abocado a la cruzada en contra de la sociedad y de la población.




Sociedad chadwiniana

(Por Sergio Reyes Tapia / Periodisa/ Editor de prensa radio Nuevo Mundo). Llama la atención que el Ministro de Interior Andrés Chadwick, y a través de medios de comunicación, expresara que organizaciones terroristas extranjeras están, junto a otros grupos nacionales, detrás del bombazo en una comisaría en Huechuraba.

Tal declaración, viniendo del encargado de la seguridad interior, crea un efecto de preocupación en la gente, porque es de suponer que el ministro tiene información para afirmar tal situación de gravedad, creando conmoción nacional.

El punto es que el ministro Andrés Chadwick termina transformando, como él dijo, un “dato por todos conocidos”, (extraído de Google), en información para una campaña de terrorismo mediático.

El gobierno, en voz de su ministro de interior, atacó directamente la percepción y los sentimientos de la población, nunca se dirigió al raciocinio, porque tomó al delincuente y lo transformó en una organización con ramificaciones internacionales, un enemigo de todos, y “un enemigo poderoso”, como aseguró.

Es decir, el ministro Chadwick dejó sentado que los posibles ataques con bombas podrían darse en forma masiva e inmediata, afectando a todo el mundo.

Ante estas declaraciones sin mayor sustento, el gobierno y Chadwick se convierten en la principal amenaza a la vida pública, dada la manipulación que hacen convirtiendo la información en intimidación manifiesta. Lo que buscan es sentar compromisos de la población con su Ley Antiterrorista, pero sin demoler a la fuerza opositora, al contrario. Lo que buscan es desestabilizar a la oposición política, conseguir sus votos, y hacer compromisos, como finalmente les resultó.

La otra parte de la amenaza la pusieron sobre la gente los medios de comunicación, quienes hicieron meras repeticiones de lo sabido respecto al “caso bombas” para el desgaste político ciudadano, al mismo tiempo, debilitando la capacidad de resistencia de los políticos menos avezados, o “casi” comprometidos con el gobierno para la entrega de su voto a favor de la ley Antiterrorista.

Esa misma cultura mediática, que conforma la virtualidad real en tanto virtual, permite disolver la memoria del crimen de Camilo Catrillanca, por ejemplo; erosionar y fragmentar los espacios de participación ciudadana, porque finalmente, aquellas historias de “crímenes  antiterroristas” que no fueron tales, quedan al margen, sin contornos, sin trama, sin contenidos, desfigurándose en el tiempo, y que éste tipo de leyes, que acabó con la vida de Camilo Catrillanca, se reformulen y vitalice para seguir su camino de terror.

Para tal cometido, la campaña del gobierno fue multiplicada en las redes sociales, especialmente por los inter-nautas, quienes añadían desinformación al crear distintos escenarios virtuales de enfrentamientos terroristas, mezclando la iniciativa del gobierno con migrantes, delincuentes, narcotraficantes y mapuches.

Y cuando el escándalo de la denuncia de Chadwick (información para una campaña de terrorismo mediático) toma ribetes desconocidos de terror, la ley corta antiterrorista termina aprobada por el senado. Así, la agenda de la oposición fue desarticulada, y terminó trabajando para el gobierno.

Ahora, qué pasaría si la información de Chadwick sobre organizaciones terroristas internacionales en el país fuera falsa. Hay algunos “bromistas” que han sido echados de sus trabajos por crear una sensación de incertidumbre, y de terror en la gente. Chadwick creó esa sensación de temor en la población para fundar las condiciones comunicacionales necesarias, y que el proyecto de ley Corta Antiterrorista fuera despachado por el Senado.

Efectivamente, Chadwick desplazó las agendas de los trabajadores, de los estudiantes, de los sin casas, junto a algunos parlamentarios de la oposición, y coloca la de los terroristas, la unifica frente al enemigo común; la oposición se tragó el chicle de Chadwick, a algunos les gustó.




Cecilia Morel

(Por: Sergio Reyes Tapia / Editor general de prensa / Radio Nuevo Mundo). Llama la atención que en las últimas semanas se diera el caso de la irrupción en el debate público de la esposa de Piñera, Cecilia Morel.

Cecilia Morel ha manifestado su interés para incidir en las acciones de políticas públicas del gobierno y que no han logrado mayormente el interés de la ciudadanía como son las contra reformas tributaria y laboral, pero que sí tienen intereses gravitantes para el sector socio-económico que ella y su marido representan.

Efectivamente, la esposa del presidente concluye, junto a éste, que se debe independizar, a través de decretos, el debate ético-público de cualquier ser colectivo o del pueblo representado en el Congreso Nacional, dejando de esta forma en el abandono a la gran mayoría de la población, y sólo buscando acreditar las promesas de campaña que benefician a su clase social.

Concluyendo de esta forma que los muros de la pobreza participativa ciudadana se levantarán aún más alto, para que la población no permita observar sus propios intereses de clase, es decir, Cecilia Morel junto a Piñera, se revalorizan a sí mismos quedando el debate público sólo en el espacio individual; por tanto, existe una nueva revalorización de sí mismos, y no revalorización del mundo ciudadano popular.

Lo anterior se posibilitó ante la falta de identidad, y la espectacularización de lo que hacen públicamente sus ministros, quienes no han logrado estar a la altura de las exigencias ciudadanas y sociales.

La desesperada acción de Cecilia Morel evidencia que los ministros de Piñera no han tenido la capacidad de desarrollar las políticas públicas encomendadas, y no lo logran por las constantes contradicciones que levanta una y otra vez Piñera al ver como empeora en las encuestas.

Así, y ante la incapacidad del gobierno, Cecilia Morel desde el espacio de actor social popular se ha ido transformando en un actor  institucional que defiende las privaciones que desde el gobierno se ejecutan en contra de los trabajadores en general.

Al igual que Piñera, Cecilia Morel nos explicita una vida sobre abundante de sentidos y contradicciones negativas en el propio seno de su gobierno, y que no logran asentar y comprender los espacios de participación ciudadana.

Por otra parte, encontramos en los discursos de Morel un rechazo al espacio público de la oposición, fragmentando los valores de la mayoría de los vecinos, los que le dieron el mandato a los parlamentarios para fiscalizar al gobierno de Piñera.

Morel y Piñera han caído en el descrédito, ya que no han logrado, a pesar de los años de experiencia, poner sus responsabilidades finales al servicio de la población, y no de intereses industriales transnacionales.

Piñera-Morel no nos abren las puertas al debate público, al contrario, sus intereses golpean sus convicciones últimas para beneficios institucionales, porque de esta forma manifiestan su verdad final, ante que el desarrollo de espacios colectivos.

Claro que sí, Piñera y Morel deben expresar sus convicciones políticas porque están en su derecho y en espacios de privilegio social, político, económico, comunicacional entre otros, y eso es lo que hace finalmente Morel, expresa su verdad, y que es contraria al interés de la gran mayoría de la población que ve que sus pensiones y jubilaciones no se reajustarán porque Piñera, su esposo, ha rebajado los impuestos a los más ricos, incluido él.

Max Weber nos habló en su política como vocación, que en esta condición moderna es exigencia principal la ética de la responsabilidad.

Morel no está atenta a las consecuencias de su espacio de valor, de responsabilidad y de convicción, lo que hace es tratar de intervenir directamente en las decisiones y opiniones de la población, pero estableciendo desde qué términos del discurso político deben los demás fijarse para emitir sus juicios en contra del adversario: Una oposición antipatriota y obstruccionista; el mismo discurso de Piñera.

Sergio Reyes Tapia es periodista y editor general de prensa en radio Nuevo Mundo




Cúcuta: Los Presidentes en serie

(Por Sergio Reyes Tapia / Periodista / Editor de prensa radio Nuevo Mundo). Piñera viaja a Cúcuta para hacer un chantaje, un gran chantaje que pretende obtener beneficios y provechos para sus intereses personales como es la posibilidad de potenciar una supuesta imagen de estadista, y al mismo tiempo, sembrar intereses financieros y económicos que le permitirían hacer negocios cuando se instale una dictadura en Venezuela propiciada por una serie de mandatarios.

Como si lo anterior no fuera grave, Piñera refleja lo que han adaptado los presidentes en serie y que gobiernan la región, y que se traduce en no permitir que en sus “patios traseros”, acontecimientos nacionales, originarios, legítimos, moldeen las emancipaciones sociales.

Estos presidentes en serie, de la que suscribe Piñera, Bolsonaro, Duque y lidera Trump,  impulsan el chantaje ideológico para culpar de la dinámica social, genuina en la historia  humana, a quienes buscan la emancipación.

Este chantaje se refleja cuando vociferan abrir las fronteras a una supuesta ayuda humanitaria, pero en sus propios países las cierran, es sólo el reflejo de lo que sucede en Chile y lo que ocurre con los inmigrantes en EEUU, donde los niños han sido separados de sus padres y algunos de los infantes han muerto a la espera de reencontrarse con su mamá y papá.

Todos podríamos agradecer a estos presidentes en serie que se muestran adictos a resolver los problemas y los males que observan a su alrededor, pero los supuestos remedios que llevan en sus bolsillos, no curarán las imaginarias enfermedades que ellos diagnostican.

El medicamento que emerge de sus carteras es la guerra total. En Colombia han sido asesinados en lo que va del año 29 dirigentes sociales. ¿Dónde queda la ayuda humanitaria para esas familias?  La verdad, no hay ayuda humanitaria, hay conquista de identidades y las medicinas que llevan en sus monederos buscan introducir revueltas populistas en todo el continente y que deje en el abandono las fronteras, (identidades) humanas.

Los presidentes en serie con su viaje a Cúcuta están eliminando los avances y posibilidades democráticas, y sólo angustian a los pobres y a la clase media, y al mismo tiempo, divierten a los poderosos del mundo con sus acciones; operaciones que elevan el precio de las armas.

Así observamos que la derecha venezolana ha sembrado el terror como lo dice Roger Waters, líder de Pink Floyd, y se advierte que la presencia de Piñera, y otros presidentes en serie, reflejan la intención de crear terror para luego atacar ese terror con más terror.

Efectivamente, estos presidentes en serie participan del mundo corrupto: Trump exige ser Premio Nobel de la Paz, Duque sin respuesta a los crímenes de dirigentes sociales, Piñera mirando para el lado cuando aparece la palabra Banco de Talca, se erigen como superiores moralmente sabiendo que sus remedios son parte de la pus que engendra la enfermedad.

Hoy los presidentes en serie nos conducen a este reality show en Cúcuta para que seamos consumidores de su propia experiencia golpista, y naturalizarla frente al mundo y que permita cosificar la intervención militar.




“Las razones de Boric, Orsini, Jiles y Teillier” una columna de Sergio Reyes Tapia

Sergio Reyes Tapia / Periodista / Editor de prensa radio Nuevo Mundo

Llama la atención que la diputada Pamela Jiles exprese en forma escrita y oral su apego a la legalidad a través de un decálogo, y descalifique la legitimidad, de sus colegas parlamentarios Maite Orsini y Gabriel Boric, que tienen para conversar con el ex frentista Ricardo Palma Salamanca.

Debe saber la diputada Pamela Jiles que los cambios culturales involucran también cambios a la legalidad, y de aquello dio cuenta perfectamente la dictadura al silenciar las conversaciones en las plazas, en los sindicatos y todo tipo de reunión política, cambiando la legitimidad por aquella legalidad de muerte. Además la legalidad nos dice que Palma Salamanca es refugiado político, por tanto, qué problema habría en charlar con él.

Recordemos que la dictadura amordazo, y con esto eliminó el dialogar y pensar político distinto, que creemos no es lo que pretende la diputada Pamela Jiles. Al contrario, la parlamentaria nos dice que ella comunicaría todas sus acciones que comporten diálogo político, eso realmente es imposible, porque hasta comprar una manzana en la feria denota ese espacio público-político.

Uno cosa es que a Pamela Jiles no le caigan bien las conversaciones de Orsini y Boric, y otra es, al igual que la derecha, negarles los diálogos de participación política. Los mismos que ha entregado el diputado Teillier, a quien también se le requiere, por parte de la derecha, restarse del debate político cuestionando su independencia.

Lo que hace Teillier al decir “yo no me inhabilito” en la comisión de ética del parlamento, para sancionar si han obrado bien o mal Boric y Orsini en su reunión con Palma Salamanca, es develar que su memoria histórica es parte constituyente de su identidad, y eso es legitimidad de su vida y de su independencia.

La comunicación de por sí es perspectiva de cambio, y eso al parecer no lo tolera la derecha, pero las reglas del decálogo o mandamientos o formas de comportarse de Pamela Jiles, no nos deben dejar de impresionar, ante las variedades del escaso reconocimiento hacia los de su sector.

En el diálogo diario existe cultura, diferencias, y para qué empeñarse en llegar a la homogeneidad que busca la derecha, y que al parecer otros también lo requieren. Un mundo así sería absurdo.

Las oportunidades de escuchar a la gente son mínimas y por qué y para qué desperdiciarlas. Hemos escuchado y leído a Pamela Jiles en su decálogo, ahora escuchemos las identidades de los sujetos sociales que son los parlamentarios cuestionados.

Como dijo el conde de Lautréamont hace más de 100 años: vivimos en la era en donde todos escribimos y nadie lee, y donde todos hablamos y nadie nos escucha, como si ya visualizara este tipo de sociedad postmoderna, individualista.

Ahora, más allá que Boric y Orsini hayan faltado a la comunicación de orden legal constitutiva del parlamento, éste debería permitir radicalizar las diferencias, para eso son políticos. Lo que hace Jiles es no profundizar esas diferencias, al contrario, al igual  que la derecha, pareciera buscar un consenso de exclusión política con sus mandamientos.

Chantall Mouffe nos recuerda que ciudadano es quien tiene relaciones y experiencias sociales, culturales, de amigos, de vecinos, de compañeros de trabajo, por tanto, los parlamentarios que fueron y conversaron con Ricardo Palma Salamanca permitieron profundizar y ejercer ese espacio, que aunque no lo crea la derecha y otros, son los territorios donde se construye la materia prima de la democracia.

Lo que han hecho –conversar- Boric y Orsini es alejarse de la sociedad “bien ordenada”, cuadrada, lo que creemos permite reconocer al otro en su agonismo.

Teillier, Boric y Orsini no niegan su identidad, al contrario, la refuerzan y eso es prestigio del saberse.




“La patología del mandatario” una columna de Sergio Reyes Tapia

Por: Sergio Reyes Tapia / Periodista / Editor general de prensa radio Nuevo Mundo.

Una vez más, la máxima autoridad del país trata de minimizar el impacto político-comunicacional de su discurso machista. Como si sus “chistes” tan recurrentes no tuvieran un impacto negativo en la sociedad, alega y dice: “que ahora no se puede decir nada a nadie. Nos estamos poniendo demasiados serios”, advierte.

El “inocente” de Piñera molesto dice que: “lo importante es que la relación entre los seres humanos no se transforme en algo tan formal, como si fuéramos extraños, desconocidos”, en otras palabras vendrán más de sus chistes machistas.

Lo que está haciendo el mandatario es poner en duda los hechos de violencia, más allá de su interpretación legítima. Piñera devela que no cree en la existencia misma de la violencia de género.

Piñera no debe justificar con sus desacreditaciones y opiniones el dolor, en forma física y sicológica, de la violencia que han vivido las mujeres a lo largo de la historia. Piñera desacredita los hechos con sus meras opiniones interpretativas.

La acción de Piñera muestra que posee un síntoma patológico, el cual tiene relación con otro hecho que por estos días ha sido tema de las agrupaciones defensoras de los Derechos Humanos y víctimas de la dictadura: el negacionismo histórico.

Efectivamente, en este tema de la violencia del Estado en dictadura, y hoy la violencia del jefe del Estado en sus chistes machistas, se dan las correspondencias de graves desacreditaciones del reclamo ciudadano al verse vulnerados sus derechos.

Piñera, la dictadura y la derecha, están acostumbrados a anular hechos graves que han ocurrido y están ocurriendo, y con declaraciones como: “que economía tan grande” de Pinochet o, “ya no se puede decir nada”, de Piñera, simplemente amplían las distancias para rechazar la violencia en contra del otro.

Si las mujeres del pasado criticaron a la dictadura, y las mujeres del presente critican a Piñera, es porque ejercen su derecho de elegir. Y ellas eligieron un país sin detenidos desaparecidos, y hoy eligen un país con menos crímenes en la relación de violencia intra-familiar.

Al elegir, advierten a Piñera, que colocar a las mujeres como cosas no son actos de creatividad o de iluminación como cree el mandatario, sino más bien es un negacionismo histórico. Ellas le advierten a Piñera de su encierro patológico destacado en la eterna sospecha, la misma de Pinochet.

El régimen de comunicación de Piñera no está en sintonía con su tiempo, y son las organizaciones feministas y ciudadanas quienes una vez más le recuerdan a Piñera que su viejo esquema de acción es calcado de la dictadura y debe terminar.

Piñera no debe seguir en su afán de reducir las políticas públicas hacia las mujeres en base a sus cálculos de intereses machistas, y que son medidos con esa vara mezquina.

El mandatario debe detener ese tipo jerárquico de construcción de la sociedad, que camuflada en las nuevas tecnologías de comunicación supuestamente horizontales, pretende, como señala Chantal Mouffe, crear ese terreno propicio para los movimientos políticos de extrema derecha, los mismos que mandan a un rincón a las mujeres.

Piñera prepara ese camino con su negacionismo histórico reafirmando identidades nacionales, reafirmando identidades de los buenos y los malos, religiosas u otras, y subvalorando el papel ciudadano, el papel de los movimientos sociales y el rol de la mujer, el mismo desprecio que se le ha visto al presidente electo de Brasil Jair Bolsonaro.




“El mundo está cambiando y cambiara más” una columna de Sergio Reyes Tapia

Por: Sergio Reyes Tapia / Periodista / Editor general de prensa radio Nuevo Mundo.

(Escuche la columna) 

 

Los últimos montajes de la industria audio-visual que criminalizan a los movimientos sociales y especialmente al mundo estudiantil, caso Liceo 1, son solo una pequeña muestra de las invenciones que se observará en los próximos meses y años.

Las nuevas elaboraciones mediales se construirán con cientos de ítems y datos, vale decir, las partes mínimas del discurso que permite armar los rumores.

Estos mensajes, sin autores, serán entregados en forma instantánea e individual a través de los distintos dispositivos tecnológicos, lo que no permitirá cotejar la veracidad del mismo en tiempo real, simplemente creeremos lo que dicen.

A esto se suma que las tecnologías permiten aumentar en forma exponencial lo falso de una información, esto es por la falta de regulación, lo que posibilita que el receptor a su vez construya su propio papel imaginativo en base a aquella información falsa, minando su propia confianza y encapsulando, fuera de su voluntad, el espacio público. Así, la ciudadanía estará más sola que nunca para que el lobo la devore.

La derecha pretende así, y una vez más, sentar en el imaginario de la ciudadanía situaciones de realismo que posibilite la destrucción de las organizaciones sociales restándoles legitimidad, y lo que es aún más grave, las construcciones de los medios torcerán lo que podría ser, y modificarán los prontuarios de la derecha “cavernaria”, vistiéndose con ropaje de demócratas; caso Bolsonaro.

Así, tratarán de sentar algún precedente en la población que señale que el emprendimiento reflejado en el individualismo, es el reconocimiento también a su labor ciudadana.

La ciudadanía.

Como sabemos, los medios de comunicación, especialmente los audios-visuales, permiten al auditor construir e interpretar sus propios referentes ante la incertidumbre normal y diaria de la vida humana, y ante la entrega en forma deficitaria del mensaje político desde el mundo de la centro-izquierda. Pero al mismo tiempo, los medios de comunicación nos están remitiendo a lo que es posible políticamente, y esto dentro de la construcción de un nuevo orden nacional y mundial, a la medida de la derecha.

Efectivamente, la derecha pretende construir un nuevo orden regional y mundial que sustente sus bases ante una ciudadanía sin referentes y encapsulada, y que ésta se vea supuesta y debidamente representada. Para tal cometido, profundizarán sus redes para apoderarse totalmente de imaginarios y referentes como son las universidades, medios de comunicación y colegios.

Para aquello, los medios audio-visuales ya están destacando el “nosotros”, para concretar lazos de confianza social, es decir, espacios de diálogo. Por tanto, y al mismo tiempo, se están creando las claves interpretativas para aquella nueva realidad social que construyen desde la derecha. Y cómo, resaltando las relaciones de poder que están en la interpretación de los hechos, y llevándolas desde sus puntos de vista a la ciudadanía.

Así, el modelo del psicoanalista francés Jean Laplanche les resulta fundamental en sus relaciones de poder. Laplanche nos detalló sobre el implante y la invasión del inconsciente de otra persona. Según sus estudios, el inconsciente no sería una instancia autónoma del sujeto, sino algo que proviene del exterior.

Hoy justamente los medios de comunicación, en su gran mayoría de la derecha, nos nutren con ese inconsciente de las noticias violentas, por ejemplo, esto nos demuestra que los traumatizados no son sólo quienes padecen la violencia, sino también, los que la producen a través de esos medios de comunicación. Entonces ¡Cuidado!

Así llegamos a que el populismo de derecha no requiere de intelectuales o grandes personajes que nos digan de la cultura, sino más bien, de multiplicar la información hasta el infinito, mientras más se haga, más se perderán sus sentidos y más expuesta a la emocionalidad o inconsciente de quien la recibe, eliminando la toma de saber político del  lector-auditor y dejando las posibilidades políticas al arbitrio de los “demás” y del WhatsApp.

Ya lo decía el viejo Foucault hace más de 40 años cuando anticipaba que los discursos circularían y serían recibidos sin que la función autor aparezca nunca, y estos mensajes serían tomados como “verdaderos” por el lector sumándose al encapsulamiento y la falta de referente.




“Las Larvas, José Antonio Kast, y La Segunda” un artículo de Sergio Reyes Tapia

(Por: Sergio Reyes Tapia / Editor general de prensa Radio Nuevo Mundo)

Escuche audio comentario: 

 

Algunos lectores se preguntarán por la función y posición política que ha tomado la cadena de diarios “El Mercurio”, y especialmente el vespertino “La Segunda”, quien ha detallado algunas de las irregularidades que comete el gobierno de Piñera, donde se devela el aprovechamiento económico y nepotismo en que ha incurrido.

Pero no nos dejemos engañar ante el supuesto acto de transparencia comunicacional de las empresas de diarios de la familia Edwards, ya que lo que pretenden hacer con una mano es vestirse de moralidad para el presente, pero con la otra mano, construir y encubrir el futuro de acciones despreciables.

Y qué están haciendo estos periódicos: “La Segunda”, devela el nepotismo en que ha caído el gobierno, y “El Mercurio” levanta el repudio social hacia aquellas irregularidades, y la sanción moral la hace ni más ni menos que José Antonio Kast, incluso el periódico le entrevista y celebra las propuestas en contra del favoritismo familiar, destacando la “altura moral” del ex diputado y ex candidato presidencial.

Y  como si fuera poco, “El Mercurio” refuerza la imagen de Kast y entrega interpretativas y “orientadoras” páginas donde resalta el “loable” movimiento en construcción del ex parlamentario, reafirmando lo anterior con entrevistas a diputados UDI que adhieren a su pensamiento.

Lo que los lectores hacemos en estas páginas es leer y recoger la información “enlatada” para la estructuración y disposición de nuestra realidad, información imbuida al parecer de ilusión democrática, transparencia editorial, de confianza, cuando por el contrario persigue fines políticos antidemocráticos. Lo que hace mañosamente “El Mercurio” es mostrar lo que la población repudia y recubrir de realidad social lo que supuestamente apoya Kast y la derecha, situación que no es así.

“Ellos saben muy bien lo que hacen, pero aun así, lo hacen”, dice el filósofo Peter Sloterdijk. Es decir, en estos periódicos hay una posición ideológica de construcción y de conformación de creencias sociales que se empieza a gestar en larvas para roer finalmente la piel de la sociedad, y se está haciendo a través de estos medios de comunicación social.

Finalmente, la moralidad de esta empresa se ha convertido en libertinaje para la promoción de estadista de José Antonio Kast, quien al igual que Piñera, comenzó su campaña presidencial recorriendo y visitando espacios locales, que son los lugares en donde se generan y resguardan las identidades sociales.

El egocentrismo mediático y la solvencia económica de estos medios de comunicación, ha llevado a restablecer las confianzas virtuales con la ciudadanía, la misma que día a día dañan disimuladamente en sus editoriales cuando quitan la mirada de los avances necesarios para el desarrollo de la población, debilitando la acción colectiva.