Tras la primaria de dedos largos y de PiKaOs

Por: Sergio Reyes Tapia. Editor General de Prensa RNM.

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Nos ha llamado la atención que en el debate de los candidatos de la derecha, el vínculo con la población y en general con los vecinos fue nulo, mejor dicho fue devastado por Piñera, Kast y Ossandón.

Tal vez, todos los que votaremos en las próximas elecciones de noviembre nos hubiéramos sentido mucho mejor con estos candidatos presidenciales si de sus labios afloraran sonidos, palabras que llamaran a una relación, a una comunión íntima entre el pueblo, la gente y la política.

Pero esos lenguajes utilizados por estos personajes perdieron todo el poder de explicación, de contarnos lo que pasa en nuestro país, más bien profundizaron en lo que señalábamos anteriormente, el término para siempre de la relación de la política y la gente.

Por qué estas personas se esmeraron en llevar a tal punto el secuestro y muerte de las ideas políticas, ¿por qué rompieron el diálogo con la población?

Efectivamente, el debate televisivo expuesto por los dirigentes máximos de la derecha, nos  coloca en el borde del precipicio para restar legitimidad a la democracia.

Las acusaciones recíprocas sobre corrupción, de mentiras, de robos parecieran ser que finalmente han desplazado al debate real de ideas, es decir, estos personajes con sus discursos aprendidos para la ocasión, y con la ampliación de chistes baratos, sólo posibilitan el descarrilamiento de la cultura política, y en caso de ser electos, la caída en picada de las instituciones públicas, más allá de las acusaciones fundadas que cada uno recibió.

Lamentablemente, éste tipo de situación de pobreza del pensamiento político de estos sujetos, les viene muy bien porque la gente finalmente da vuelta la espalda a todo lo que huela a política, porque la derecha no sólo se enloda con los gusanos de sus excrementos, sino lo que hacen es confundir al auditor o televidente desprevenido, y le roban sus opiniones porque el significado de la palabra política fue arrebatado y fue muerto, antes incluso de ser pronunciado su nombre, porque ya estaba el engaño en sus intenciones.

Aquellos lenguajes utilizados por los candidatos de la derecha no fueron en búsqueda de una democracia participativa, ¡No! al contrario, sin escrúpulos, estos sujetos trataron de convencernos de sus ideas buscando en nuestras emociones y pasiones, rasgos y acciones deseadas para sus propios intereses.

Estos personajes de la derecha chilena están en sus discursos buscando al anti-político, al indeciso, al que no está ni ahí, al anti-comunista, porque son justamente ellos quienes les sirven a sus propósitos.

Así a lo menos lo señalaba el historiador Tucídides al recordar ideas de Pericles: no creemos que el debate obstaculice la acción; es cuando actúas sin el debido debate cuando te estancas.

Estos presidenciables de la derecha quieren que nos estanquemos en la mirada pública, y que sus bolsillos crezcan con el trabajo de todos.

Hoy, tras las primarias de la derecha estos tienen un candidato, Sebastián Piñera. Se imagina por qué ganó a pesar de las inmundicias que le señalaron sus pares.

Según un estudio de Big Data, antes de las primarias, Piñera superaba a todos los candidatos de su sector y del Frente Amplio, y les superaba sólo en noticias publicadas y fuerza en la prensa.

Según tal estudio el predominio se debió a “la  capacidad de su comando para instalarse en la agenda de los medios de comunicación a través de hitos políticos específicos”.

Seamos claros, Piñera no presentó ningún hito político específico, lo que hizo éste y los demás candidatos fue entregar palabras con exclusiones sociales.

Ante este escenario, qué hicieron posteriormente los medios afines y los seguidores más duros, ellos rellenaron y reconstruyeron los espacios faltantes a ese discurso, dando la sensación de que Piñera es un hombre que busca el bienestar del país, equilibrado, y al mismo tiempo, sacaron de esos discursos ideas y preguntas que lo vinculaban con sus negocios en los paraísos fiscales. ¡Flor de presidenciable!

Por cierto, de ahora en adelante y más que nunca; no da lo mismo por quién votar…