Especial de Prensa: El desconocido impulso a la relación China – Chile

Escuche online especial de prensa con los periodistas Juan Andrés Lagos, Hugo Guzmán y Carlos Ugas:

La Presidenta Bachelet junto a su par chino firmó 10 nuevos acuerdos en materia comercial, de inversión, cultura, ciencia y tecnología.

Carlos Ugas Lisboa. Periodista. El viaje presidencial de Michelle Bachelet hace unas semanas -que antes incluyó un día de trabajo en Indonesia- en busca de un tratado comercial más amplio con el país con la cuarta población mundial, sirvió para firmar las Actas de la I Reunión de la Comisión Binacional Permanente Chile-China; un Acuerdo de Cooperación en temas antárticos; otro entre InvestChile y el Consejo Chino para la Promoción del Comercio Internacional (CCPIT), firmante Chile; y uno para la creación de un centro conjunto de investigación en tecnologías de información entre la Universidad de Concepción, el Instituto Tecnológico de Harbin y DATANG Telecom.

También memorándums de entendimiento en Cooperación estratégica entre DIRECON (Dirección General de Relaciones Económicas Internacionales) y el China Council for the Promotionon International Trade (CCPIT); entre el Ministerio de Economía y China National Tourism Administration; y uno de Cooperación e Intercambio de información sobre Mercado de capitales entre la Superintendencia de Valores y Seguros de Chile y China Securities Regulator y Commission.

Además de la renovación del Plan Quinquenal de Trabajo 2013-2017 en materia de cooperación agrícola; un Convenio de requisitos sobre el transporte de mercancías de frutas de Chile al mercado de China a través de terceros países vía marítima y aérea; y un Addendum al Protocolo sobre ingreso de paltas al mercado chino. Todos acuerdos de primer orden para nuestro país y su aspiración de ser puente entre Asia y América.

En el Foro de Cooperación Internacional “Una Franja, Una Ruta”, realizado en el Gran Salón del China National Convention Center (CNCC), se contó con las intervenciones del Presidente de China, Xi Jinping; el jefe de Estado de Rusia, Vladimir Putin; y del Secretario General de Naciones Unidas, Antonio Guterres.

“Una franja, una ruta” (OBOR), iniciativa conocida como “La Ruta de la Seda y el Cinturón Marítimo del Siglo XXI”, es una  estrategia de desarrollo lanzada por el Presidente Xi Jinping en 2013, que se focaliza en la conectividad y la cooperación en base a la infraestructura, el comercio y las inversiones, principalmente entre China y Eurasia. Durante la pasada APEC, celebrada en Lima en noviembre de 2016, el mandatario chino invitó a los países de América Latina a integrarse a la iniciativa.

El concepto está inspirado en la red de rutas comerciales establecidas en la dinastía Han (206 a.C-220 d.C), conocidas como Ruta de la Seda, que comenzaba en Chang’an (ahora Xian), en el este de China y terminaba en el Mediterráneo, conectando China con Europa.

El documento oficial fue publicado el 28 de marzo de 2015 y establece la búsqueda de una mayor coordinación de políticas de desarrollo económico, la armonización de estándares técnicos para la infraestructura, la eliminación de barreras al comercio y las inversiones, el establecimientos de áreas de libre comercio, cooperación financiera y los vínculos “people to people”.

A la fecha, China ha suscrito más de 40 acuerdos y memorándums de entendimiento con 64 países y ha invertido 50 mil millones de dólares en infraestructura para el desarrollo y la facilitación del comercio entre los países participantes.
Las aspiración planteada por Bachelet

En Beijing, Michelle Bachelet destacó los avances en la relación comercial en los 11 años desde la entrada en vigencia del TLC en 2006.

En el marco de su visita a China, participó también del Seminario Oportunidades de Agronegocios: Comercio, Inversión e Innovación, así como espacios de innovación y tecnología agrícola entre ambos países.

China es nuestro principal socio comercial, tanto como destino de nuestras exportaciones, como proveedor. En 2016, el intercambio comercial entre ambos países superó los 31 mil millones de dólares, lo que supera en 26% el comercio bilateral de 2006, el año anterior a la entrada en vigencia del Tratado de Libre Comercio.

La mandataria destacó que “estos 11 años de comercio preferencial han tenido resultados de gran magnitud en el plano de la agricultura. El año pasado, Chile se posicionó como el principal proveedor de frutas frescas en China. Destacan, entre otros, los envíos de cerezas, uvas, arándanos, ciruelas y paltas. Esto ha sido posible gracias al gran trabajo que realizamos en nuestro país para producir productos de alta calidad, que conjugan altos estándares de cuidado medio ambiental y estrictos protocolos sanitarios, características que los hacen atractivos para los consumidores chinos”.

Clave en alcanzar esa posición, fue el trabajo entre las autoridades sanitarias de ambos países, lo que ha permitido dar a China garantías de seguridad fitosanitaria en áreas como el control de la mosca de la fruta, los sistemas de trazabilidad y de control de residuos, entre otros. A ello se añaden la certificación electrónica, el transporte de frutas chilenas a China en bodegas refrigeradas de buques chárter y la autorización de las exportaciones de Chile a China utilizando la combinación marítimo-aérea, con tránsito por un tercer país.

Además, en 2015 se autorizó el ingreso de los productos agropecuarios chilenos a través de todos los puertos chinos que cuenten con sistemas de inspección de carga; se firmó un convenio de cooperación con Tmall, parte de Alibaba Group -la plataforma de comercio electrónico más grande del mundo, con más de 360 millones de usuarios-, para facilitar la venta directa de productos chilenos; y se inauguró un pabellón de Chile en la zona piloto de libre comercio de Shanghái, con cabida para 100 empresas.

La jefa de Estado anunció también que durante esa visita de Estado se suscribiría el Plan Quinquenal para el Mejoramiento de la Cooperación Agrícola para el período 2017-2021, que contempla como áreas prioritarias de cooperación el intercambio de políticas, la sanidad animal y vegetal, la capacitación de recursos humanos y el intercambio de experiencias sobre ahorro de agua y agricultura de secano.

“Se hace claro que el camino que hemos recorrido como países socios es significativo, sin duda, y asistimos a un nivel de intercambio que pocos habrían imaginado hace pocas décadas. Pero sabemos también que existen oportunidades inexploradas de complementación y expansión en el sector agrícola y alimentario, en rubros como los alimentos funcionales, las tecnologías de producción y procesamiento y la innovación, entre muchos otros. Y para avanzar en ello, es necesario continuar con el intercambio de experiencias, además de aumentar el flujo comercial e incentivar la inversión recíproca. Por eso, las iniciativas de promoción como este seminario son tan relevantes y se deben seguir replicando”, añadió la gobernante.

Finalmente, recalcó que “nuestra aspiración es convertirnos una plataforma para el intercambio comercial entre el Asia Pacífico y América del Sur, donde China es, sin duda, el protagonista en este acercamiento entre dos continentes. Por nuestra parte, contamos con una extensa red de acuerdos comerciales que permiten el acceso de prácticamente todos los productos industriales, sin pagar arancel, a más de 63 países”.

Banco Asiático de Infraestructura

La Presidenta Michelle Bachelet afirmó: “Creemos que la AIIB es una institución financiera multilateral, que reúne a los países para atender las necesidades de infraestructura. Y la promoción de más interconectividad y desarrollo económico, a través de mejores infraestructuras y sectores productivos, puede fomentar el crecimiento y mejorar el acceso a los servicios básicos”.

En el marco de su visita a China, la mandataria visitó el Banco Asiático de Inversiones e Infraestructura (AIIB) y se reunió con el presidente de la entidad, Jin Liqun, con motivo del ingreso de Chile a dicha organización multilateral financiera, que tiene como propósito invertir en proyectos de infraestructura y telecomunicaciones para mejorar la conectividad entre Asia y América Latina.

Tras el encuentro, sostuvo que “hemos llegado a la fase final del proceso para convertirnos en un miembro prospectivo no regional. Estamos muy contentos de haber sido aceptados como miembros, y por supuesto que tenemos que hacer nuestra parte como Gobierno de Chile para ratificar la membresía completa”.

Y agregó que “creemos que la AIIB es una institución financiera multilateral, que reúne a los países para atender las necesidades de infraestructura. Y la promoción de más interconectividad y desarrollo económico, a través de mejores infraestructuras y sectores productivos, puede fomentar el crecimiento y mejorar el acceso a los servicios básicos”.

En la misma línea, la jefa de Estado informó: “Chile considera a esta institución como un complemento positivo de la estructura existente del sistema financiero internacional. Estamos optimistas acerca de las oportunidades de trabajo conjunto sobre proyectos de infraestructura, conectividad y energía, entre otros”.

El Banco Asiático de Inversiones e Infraestructura (AIIB) fue fundado con el objetivo de juntar países para cubrir las enormes necesidades de infraestructura a través de Asia. Busca fomentar la interconectividad y el desarrollo económico en la región a través de avances en infraestructura y otros sectores productivos, estimulando el crecimiento y mejorando el acceso a los servicios básicos. Con un capital de 91.972 millones de dólares, inició funciones el 16 de enero de 2016, después de un proceso participativo de 15 meses. Actualmente, tiene 52 miembros, de los cuales destacan, entre fundadores no asiáticos, Reino Unido, Alemania, Francia, Australia, Nueva Zelanda y Brasil. Posteriormente, se han incorporado Perú y Venezuela, en calidad de miembros prospectivos, y hay varios otros países de la región que han presentado cartas de intención para incorporarse al mismo.

La Mandataria aseguró que “hemos hablado con el presidente y el vicepresidente del Banco sobre la posibilidad, por ejemplo, de invertir en un Cable de Fibra Óptica Transpacífico, un proyecto que podría mejorar la conectividad digital entre Asia y China con América Latina. El cable podría considerarse parte de la Iniciativa “Una franja, una ruta” y transformar el Océano Pacífico en un puente entre nuestras regiones”.

Finalmente, dijo que “también hemos destacado otras áreas de inversión, incluyendo los corredores bioceánicos que conectarán los Océanos Atlántico y Pacífico, y los túneles y carreteras que atraviesan la Cordillera de los Andes o los puertos que podrían comunicar a América del Sur con Asia, cuyo objetivo es mejorar el acceso a los puertos, el tiempo de transporte, mejorar la conectividad regional y promover el comercio entre América Latina y Asia”.

Vía elsiglo.cl

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